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La teoría de las sanguijuelas

Todos los días una relación de pareja, se transforma en una relación distante. Es una verdad que atemoriza y a veces alienta. El cambio invita a la novedad. No siempre esta el componente del cambio.

Las parejas pueden funcionar de muchas maneras. Pueden funcionar desde el vinculo. Desde la intención constante de la aceptación, la empatía, la libertad, la congruencia… O también podemos estar en una relación simbiótica. Una relación en la que ambos sacan un beneficio del otro. Lamentablemente esta transacción a veces es muy dispareja.

¿Cómo puede un hombre despertar y decirle a su esposa, con la que tiene dos hijos: “descubrí que nunca te ame”? ¿Cómo puede alguien abandonar una relación “estable” después de tanto tiempo por otra persona? ¿Cómo puede una persona ilusionar con sueños futuros y el siguiente día alejarse?

La respuesta no es obvia. De entrada porque culpar a alguien de cruel es tan simple y gratificante. Es fácil porque no trae un cuestionamiento bilateral. Por el contrario sataniza un lado y justifica al otro. Por otro lado, no podemos negar que en estas situaciones siempre hay alguien que sale más herido. Estar heridos es, sin embargo, una razón más para aprender de nuestros errores que nos llevaron a esa situación que nos lastima.

La mejor metáfora para aprender de esto, es la de una sanguijuela. En un sentido estricto, aplicado a las relaciones, es algo que describe a ambas partes.  Sin embargo como ya describía anteriormente esta transacción es bastante dispareja. En un sentido muy descriptivo, en la pareja siempre hay alguien que no tiene nada que perder.

Sanguijuela necesitada

A veces nos comportamos como sanguijuelas queriendo cubrir las necesidades a costa de otros.

Todas estas parejas simbióticas en el trueque inicial pueden darse: Compañía, sexo, dinero, estabilidad, entre otras cosas.  En un amor real también se dan estas cosas pero siempre termina ser un plus. Porque en un amor autentico quieres ofrecer más que recibir estas cosas. Sientes alegría por el otro. Descansas mejor cuando el otro descansa, das cariño por el gusto de ver a la otra persona gozar de tu cariño, hacer el amor es una cosa de dos, a menudo estas pensando “que más puedo hacer por el/ella” y no “que más podrá hacer por mi”.

Los seres humanos ante las necesidades de: compañia,  dinero,  sexo, estabilidad, etc.; puede recurrir a otro ser humano con las mismas necesidades. Empero en caso de no perpetuarse este efecto de sanguijuelas, alguien terminara mucho más herido que otro.

¿Es posible que se perpetué este tipo de relación? Por supuesto mientras las necesidades se sigan cubriendo y sobre todo si es claro para ambas partes que están en una relación de este tipo. ¿Serán felices? Esa es una pregunta mucho más compleja.

simbiosis y poder

Las relaciones simbióticas se vuelven relaciones de poder…

¿Por qué alguien termina más herido? Por la misma razón que alguien empieza a dar más de lo que recibe. Una de las partes empieza a dar más de sí. ¿Será por desear por una relación de amor real? o ¿es acaso una invitación por ampliar el intercambio? La respuesta dependerá exclusivamente de la persona.

Cuando una de las personas entrega más la metáfora se hace transparente. Pues es el momento en la que una persona empieza a “chuparle la vida” a la otra. Es cuando una persona empieza a sufrir y otra a recibir lo suficiente para conformarse. Incluso puede dejar de dar, pues empieza a entender que el/la otra/otro va a dar sin recibir nada a cambio.

Es entonces cuando escuchamos: “me siento vacío/vacía”, “Siento que la/el otra/otro se fue con todo y me dejo sin nada”. La sensación de vacío es porque llegamos a un punto en el que hemos dado todo a otra persona y mientras que el darnos a nosotros se nos ha olvidado.

El indicador principal de que nos encontramos en una relación simbiótica, en una relación en la que personificamos a una sanguijuela o somos atacados por una, es la baja autoestima.

La propia estima es característica de una relación de amor real porque no necesitamos que otra persona nos dé. Nosotros somos nuestro principal proveedor.  Disfrutamos nuestra propia compañía, ganancias, estabilidad y sexualidad. El otro/otra entonces es reconocido/reconocida una riqueza en sí misma.

Las relaciones sanguijuelas tienen como un componente esencial: la búsqueda de cosas que no quiere o puede ofrecerse uno mismo. Aún así, es importante reconocer esta verdad ultima: El reconocimiento de la propia riqueza es esencial para tener autenticas relaciones.

Todo los ser humano tiene una riqueza que sólo es necesario reconocer. De no hacerlo, termina dañando a otros y sobretodo a sí mismo.

En un amor, cada quien tiene su propia luz. Tan brillante que puede compartirla y por lo mismo iluminar más.

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